Fue mi mano
inconsciente la que pecó,
fue el dolor de
padre, aquella escena,
aquella foto de
sonrisa inocente,
fue el momento,
fue la pena
fue creer como posible la mentira…
fue, fue, fue….en
mi mente suena
el llanto
desconsolado de la madre
de una madre de
Guillena
y fue mi socorro
una condena,
un engaño al
corazón
de toda esa gente
buena
que conmigo
también creyó
que se había
perdido la nena…
Se quedan mis
ojos llorosos
con lágrimas de negra
pena
pido humilde
perdón
que tengo el alma
llena
de verdadero
dolor
ridículo y
verguënza.
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