martes, 2 de octubre de 2012

Ausencias


Se cruzaron en un vuelo
el deseo y la inocencia.
Se besaron con un beso
en aroma de violencia.

Se llenó de muerte el suelo,
con roja sangre la tierra.
Se vistió el amor de duelo,
de negro y de impotencia.

Se vio a la muerte de nuevo,
de gris púrpura y perla.
Se hizo la vida un pañuelo,
bordado con hilos de pena.

Se alzó en llamas el fuego
y lloró y lloraba el poeta.
Se cruzaron en un vuelo
su alma y sus ausencias.

MIS ALUMNOS. Poesía debida.


Ellos, los que fueron dejando,
en inocentes pensamientos,
infinitas miradas
clavadas en mí.

Ellos, los siempre anónimos
en el recuerdo,
los eternamente unidos
al pupitre del corazón.

Ellos, son ellos, mis alumnos,
los que infantilmente
hicieron enamorarme
aún más de lo mío.

Ellos, los que esperas
que siempre estén,
los mismos, los ausentes
alfabéticos apellidos.

Ellos, los que amabas a hurtadillas
y a pecho descubierto,
los que temían, a veces,
tu intermitente mal genio.

Ellos, son siempre ellos,
mis alumnos de entonces,
los que no olvido.

Ellos. Son ellos mis maestros
y yo, su fiel alumno.