Todo es cuestión de
ángulos.
El amor es poliédrico.
El tú y el yo, ejes
perfectos
en un mundo esférico.
Compartimos mismos
planos
y en ellos nos dividimos.
Si nuestros ejes giramos
somos puntos definidos.
Estamos equidistantes,
¡coordenadas del
destino!
a veces, tú, raíz cuadrada
y yo, tu número primo.
Hay en nosotros aristas,
a menudo dos caminos
que se separan y acaban
en un vértice unidos.
Quiero ser prisma en tus
ojos,
en ti el ángulo perdido,
vector que roce tus labios
tendiendo a infinito.
Despejo las incógnitas
de tus monomios perdidos
busco base y exponente
¡ tu cuerpo es mi
logaritmo ¡
Eres exacta translación
en mi ángulo isométrico,
y el grado centesimal
de nuestro amor
poliédrico.