jueves, 4 de julio de 2013

Érase...

Érase un soplo de aire

el que meció tus cabellos

creyendo que eran trigales

donde descansar sus besos

Érase una brisa suave

era un suspiro de viento

el que te rodeó el talle

de amapolas del tiempo,

el que dejó inevitables

caricias sobre tu cuerpo.

Era un huracán salvaje

mi corazón en el pecho,

una noche inolvidable

cuando tuve este sueño.

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