Palpitar
de infinito ensueño
que
se pierde
bajo
la etérea imagen
desvanecida.
Musitar
del tiempo
que
se evade
ante
el eco
de
una canción de cuna.
Florecer
del sonido
que
apetece
el
deseo blanco
de
la soledad.
Despertar
del parque
que
adormece
una
cantilena
enamorada.
Mundo
mágico
-
indescriptible -
de
un susurro,
de
un beso.
Mundo
mágico
que
engalana
sutileza
y primor
-
adorablemente -.
Retozar
de la amapola
-
brazos abiertos -
flotando,
suavemente,
sobre
el cielo estampado del agua.
Amanecer
del crisantemo
que
soporta
dos
lágrimas en los pétalos,
dos fuegos en las agallas.
Crujir
del musgo
que
encuentra
en
cada árbol
un
paisaje.
Pasar
del aire
que
sostiene
en
sus alientos
-
soplo a soplo -
la
mañana.
Resbalar
pausado y bello
de
una gota
que
se aqarra
al
capullo engalanado
de
una rosa aún cerrada.
Deambular,
deambulando,
agua
y sol,
sol
y vida.
Respirar
que yo respiro
-
trago a trago -
respirar
que me ahoga
el
alma
y
el
alma doblemente.
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