Te
deseo íntegra,
cierta,
en ineludible
nostalgia
del tiempo
pasado,
sensible,
pura,
magistral.
Te
busco tus nombres
perdidos,
repetidos
mil
veces, acosados
en
la oscuridad
limpia
de mis ojos.
Te
llamo en ecos
noctámbulos,
grises,
con
gritos disfrazados
de
amor, húmedos
de
quejidos de agua.
Te
siento, plena
sensación,
uniforme,
de
desmesurado roce
en
la garganta, fiel
a
mí, pura.
Te
soy yo mismo
el
ángulo perdido
con
voz de infinito,
te
soy yo en tu sueño
y
en el mío, tú, perfecta.
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