viernes, 11 de mayo de 2012

La forma extraña


Desóyeme si mi voz te alcanza e hiere
cuando el alma la eterna muerte me evoca
y tristemente va dejando en mi boca
crueles palabras que el corazón no quiere.

Yo ya no soy quien escribía en la arena
cientos de veces tu nombre, enamorado de ti,
ni quien te enviaba torpes versos en abril
cuando fuerte me poseía la primavera.

No, ya no soy quien perdiéndose en la bruma,
entre oscuras olas de fragancia suspendida,
te ofrecía en el lienzo de mi locura viva,
besos bañados de mar, con trocitos de luna.

Lágrimas de frío plomo ha llovido el tiempo
tallando la lluvia de su paso sobre mi voz
y, nuevamente, me apasiono ronco de amor
con cada huella que dejó sobre tu cuerpo.

Desóyeme si mi silencio te embarga
si en leve suspiro mi garganta se estremece
si en lánguida mirada mis ojos se adormecen
sobre las notas de una cantilena amarga

Es el eco de lo perdido en la constancia
de los sueños que en miles de noches exploro
que se me asoma a los ojos cuando lloro
quien susurra al aire, perdido en la distancia

Te rozo el límite del amor con mis pestañas,
con un postizo luto de perenne tristeza
que en desmedida obsesión me atraviesa
y cautivo en ti, me enamora de forma extraña 

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