Pausa anhelada en el alma,
antigua sinrazón del cuerpo,
rocío en ti aquellos besos
añiles de azucenas blancas.
Tiernos el alba y el recuerdo
ígneos de sol, húmedos de agua.
Giro el recuerdo en torno a tus ojos,
rompiendo en mí la esencia
de amores vestidos de inocencia
cuando el tiempo suena
ignorando las edades…
… adioses que en el aire vuelan,
silencio siempre de madrugada.
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