Es
el eco perpetuo en la constancia
de
los sueños que en mil noches exploro
quien
se asoma a mis ojos cuando lloro,
quien,
ausente, susurra en la distancia.
Es
el miedo en hostil intolerancia
de
ángeles y demonios que a coro
a
los oídos me gritan y añoro
la
ilusión mancillada en mi infancia.
Con
un luto de perenne tristeza
ha
vestido tu duelo mis pestañas
¡
oh pesadilla !, insensible vileza,
tú,
en desmedida obsesión me acompañas
cuando
el terror en mí se despereza
y con la muerte mil veces me
engañas.
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