María Escot
94 años
Soltera
Morón de la Frontera
Viene empujando
una silla vacía
arrastra sus pies
de blanca pureza
con lento caminar
de dulce torpeza
más de noventa abriles ya en María
Las batallas del tiempo le han dejado
en su boca, el
rosario sin cuentas,
en su pelo,
nieves cenicientas,
y en sus ojos el
brillo apagado
Que Dios te lo
pague, hijo, algún día
es la despedida
en su voz quebrada
y, al cerrar la
puerta, las manos mías
están vacías y no
tienen nada
porque con verle la cara a María
esa deuda ya está
pagada.
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