martes, 2 de octubre de 2012

MIS ALUMNOS. Poesía debida.


Ellos, los que fueron dejando,
en inocentes pensamientos,
infinitas miradas
clavadas en mí.

Ellos, los siempre anónimos
en el recuerdo,
los eternamente unidos
al pupitre del corazón.

Ellos, son ellos, mis alumnos,
los que infantilmente
hicieron enamorarme
aún más de lo mío.

Ellos, los que esperas
que siempre estén,
los mismos, los ausentes
alfabéticos apellidos.

Ellos, los que amabas a hurtadillas
y a pecho descubierto,
los que temían, a veces,
tu intermitente mal genio.

Ellos, son siempre ellos,
mis alumnos de entonces,
los que no olvido.

Ellos. Son ellos mis maestros
y yo, su fiel alumno.

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